Mentalidad· 9 min read

Por qué imaginar la perspectiva ajena te hace menos crítico

La investigación de Batson (1997) demostró que imaginar cómo se siente otra persona —no cómo te sentirías tú— reduce de forma medible los juicios automáticos y eleva la empatía genuina.

WWellington Silva
Por qué imaginar la perspectiva ajena te hace menos crítico

Por qué imaginar la perspectiva ajena te hace menos crítico

Había una mujer a la que veía todos los martes por la mañana en la cafetería de mi barrio. Entraba pasando junto a la pequeña cola de la puerta, pedía con un tono seco que daba a entender que la camarera debería estar tomando nota, y se iba sin cruzar la mirada con nadie.

Tres semanas después ya tenía su perfil completamente construido. Arrogante. Ensimismada. Una de esas personas que van por la vida como si el mundo les debiese una disculpa personal.

Entonces un martes apareció con un niño escayolado de arriba abajo, una carpeta de informes médicos metida bajo el brazo, y unos ojos que llevaban sin dormir desde hacía semanas. La vi pedirle disculpas en voz baja a la camarera por haberse «puesto un poco difícil últimamente». La camarera —que al parecer la conocía de hacía años— le quitó importancia con un gesto.

Me había construido toda una personalidad a partir de dos minutos de observación semanal. Y estaba completamente equivocado.

Mujer con expresión cansada pero cálida en una cafetería con luz suave, con papeles entre los brazos, mirando a una camarera con gesto de disculpa
Mujer con expresión cansada pero cálida en una cafetería con luz suave, con papeles entre los brazos, mirando a una camarera con gesto de disculpa

Lo que me ocurrió en esa cafetería tiene un nombre formal en psicología social. Lee Ross lo documentó en 1977 y lo llamó el error de atribución fundamental —la tendencia profundamente humana de explicar el comportamiento ajeno por rasgos de carácter fijos («es maleducada») mientras se subestima el contexto situacional que podría explicarlo todo. Lo hacemos de forma automática, más rápido que el pensamiento consciente, y lo hacemos constantemente.

La pregunta interesante no es si tú lo haces. Lo haces. Todo el mundo lo hace. La pregunta interesante es si existe una forma específica y basada en evidencia de interrumpirlo antes de que se consolide en un veredicto, y un estudio de 1997 de C. Daniel Batson, John Early y Christiana Salvarani sugiere que sí existe. Pero requiere una instrucción más precisa de lo que probablemente hayas escuchado nunca.

«Ponte en su lugar» te está dando la instrucción equivocada

Lo has oído mil veces: para entender a alguien, ponte en su lugar. Suena sencillo. No lo es, y la diferencia entre dos versiones de esa instrucción resulta ser más importante de lo que nadie suele mencionar.

Batson, Early y Salvarani publicaron su estudio —«Perspective Taking: Imagining How Another Feels Versus Imagining How You Would Feel»— en Personality and Social Psychology Bulletin en 1997. La pregunta central era si estas dos instrucciones son realmente lo mismo en la práctica:

  1. Imaginar-otro: imagina cómo se siente la otra persona, dadas sus circunstancias específicas y su propio punto de vista.
  2. Imaginar-yo: imagina cómo te sentirías si te encontraras en su misma situación.

Parecen casi idénticas. No lo son.

SELECCIÓN
Comunicación no violenta. Un lenguaje de vida — Marshall B. Rosenberg
Selección Amazon

Comunicación no violenta. Un lenguaje de vida — Marshall B. Rosenberg

Rosenberg es una referencia muy asentada en el mercado hispanohablante (formación en comunicación, mediación y crianza respetuosa). Encaja con la orientación…

Check price on Amazon →

Como Afiliados de Amazon, ganamos con las compras que reúnan los requisitos, sin coste adicional para ti.

La investigación de Batson encontró que estas dos formas de toma de perspectiva producen experiencias internas genuinamente distintas y diferentes efectos en el comportamiento posterior. La instrucción imaginar-otro tendía a generar mayor preocupación empática por la persona —una respuesta emocional genuinamente orientada hacia el otro—. La instrucción imaginar-yo tendía a generar angustia personal —una respuesta emocional centrada en uno mismo que, aunque real, es algo completamente diferente.

La preocupación empática te orienta hacia la experiencia del otro. La angustia personal te orienta hacia tu propia incomodidad al imaginar una situación difícil. La primera predice una mayor disposición a entender y ayudar. La segunda predice querer escapar de ese malestar o retroceder de forma inconsciente hacia el juicio.

Probablemente hayas sentido ambas cosas sin saber que eran distintas. Ese momento de curiosidad genuina sobre lo que le está pasando realmente a otra persona —en sus propios términos— es distinto del leve escalofrío que sientes cuando te imaginas brevemente a ti mismo en una situación difícil. Los datos de Batson sugieren que esos dos momentos no solo son subjetivamente distintos. Producen resultados diferentes.

Lo que halló realmente la investigación de 1997

Aquí está la conclusión práctica del trabajo de Batson: la instrucción imaginar-otro elevó de forma medible la preocupación empática por la persona considerada, y lo hizo sin que eso se tradujera en un aumento de la angustia personal. La condición imaginar-yo elevó la angustia sin producir de forma fiable la preocupación orientada hacia el otro que en realidad se traduce en entender la situación de alguien en sus propios términos.

Si alguna vez has escuchado a alguien describir una situación difícil y te has sorprendido asintiendo mientras ensayabas mentalmente tu propia experiencia paralela —«ah, es como cuando yo...»— has experimentado esa deriva hacia el imaginar-yo. Ya no estás siguiendo realmente la experiencia del otro. Has dado un paso silencioso de vuelta al interior de la tuya propia.

LIBRO
Kindle Paperwhite (2024, 16GB, Negro)
Selección Amazon

Kindle Paperwhite (2024, 16GB, Negro)

Kindle en español convierte con fuerza según la guía de mercado. Ancla de ticket alto (£160) para el locale ES.

Check price on Amazon →

Como Afiliados de Amazon, ganamos con las compras que reúnan los requisitos, sin coste adicional para ti.

Un hallazgo relacionado, de un estudio de seguimiento de 2000 realizado por Adam Galinsky y Gordon Moskowitz en el Journal of Personality and Social Psychology, amplió el trabajo de Batson específicamente al dominio de los estereotipos. Galinsky y Moskowitz encontraron que adoptar deliberadamente la perspectiva de otra persona antes de emitir un juicio —usando la instrucción imaginar-otro— reducía de forma medible la tendencia automática a explicar su comportamiento por rasgos de carácter fijos. Dicho de otro modo, contrarrestaba directamente el error de atribución fundamental que hace que los juicios precipitados se sientan tan seguros de sí mismos.

Este es el mecanismo que falta en la mayor parte de los consejos sobre empatía. La instrucción de «ser más comprensivo» va en la dirección correcta, pero es vaga en la ejecución. La investigación de Batson concreta el movimiento mental específico: centrar la situación y el razonamiento del otro, no tu reacción hipotética ante ello.

Ilustración minimalista con dos caminos de pensamiento: «¿Cómo me sentiría yo?» frente a «¿Cómo se siente ella dada su situación?»
Ilustración minimalista con dos caminos de pensamiento: «¿Cómo me sentiría yo?» frente a «¿Cómo se siente ella dada su situación?»

Por qué la versión «imaginar-yo» falla en silencio

La instrucción imaginar-yo tiene un atractivo intuitivo. Claro que entenderías mejor a alguien imaginándote en su posición, puesto que te conoces bien a ti mismo y puedes modelar la experiencia con relativa claridad. El problema es que tú no eres esa persona. Tu reacción hipotética a su situación filtra todo a través de tu propia historia, sensibilidades, valores y suposiciones.

Cuando me imaginé cómo me sentiría yo si fuera tan apresurada y seca como esa mujer en la cafetería, lo que obtuve fue: yo estaría avergonzado. Pediría disculpas a la gente. Sería más consciente de mis formas. Lo cual no me decía absolutamente nada útil sobre ella —solo que no estaba respondiendo a la situación como lo habría hecho yo—. Esa diferencia se convirtió en la evidencia que utilicé para sacar conclusiones sobre su carácter.

La instrucción imaginar-otro invierte esta dinámica. En lugar de preguntar «¿cómo me sentiría yo?», pregunta: dadas sus circunstancias específicas, su historia y su punto de vista, ¿qué podría estar experimentando ella en este momento? Esto requiere una imaginación genuina y esforzada de una perspectiva que puede ser muy diferente a la propia. Es más difícil. También es lo que los datos sugieren que produce preocupación empática en lugar de angustia o juicio.

Stephen Covey construyó un hábito completo alrededor de una frase que captura esto bien: primero busca entender, luego ser entendido. Lo planteó como una disciplina, no como una aspiración —algo en lo que trabajas, no un sentimiento que llega solo—. La investigación de Batson le da a esa disciplina una forma cognitiva específica.

SELECCIÓN
Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva — Stephen R. Covey (edición revisada y actualizada)
Selección Amazon

Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva — Stephen R. Covey (edición revisada y actualizada)

El hábito 5 ('procure primero comprender, y después ser comprendido') es la tesis del artículo en forma popular. Título de enorme reconocimiento en España y…

Check price on Amazon →

Como Afiliados de Amazon, ganamos con las compras que reúnan los requisitos, sin coste adicional para ti.

También hay una razón estructural por la que imaginar-otro tiende a reducir el juicio precipitado de manera más eficaz que la simple buena voluntad. Cuando centras la situación y el razonamiento propios de alguien, estás invocando implícitamente el contexto situacional —exactamente lo que el error de atribución fundamental te lleva a subestimar—. El ejercicio funciona en parte porque enfoca mecánicamente tu atención en los factores que más probabilidades tienes de pasar por alto.

Esto es lo que lo distingue de simplemente ser una buena persona o recordarte a ti mismo que no debes precipitarte en los juicios. Puedes tener la intención de ser imparcial y aun así encontrar que tu mente vuelve a una explicación basada en el carácter, porque la atribución ocurre rápida y automáticamente. El ejercicio imaginar-otro te ofrece una alternativa específica y concreta para rellenar ese hueco antes de que el juicio se asiente.

por qué sigues tomándote las cosas de forma personal —y qué hacer al respecto

La diferencia entre tomar perspectiva y la compasión

Aquí hay una distinción que el programa de investigación más amplio de Batson hace relevante destacar: la toma de perspectiva deliberada —del tipo imaginar-otro— es genuinamente distinta de la compasión, y estas dos cosas no producen los mismos resultados.

La compasión es una respuesta emocional a la situación de alguien que sigue siendo principalmente sobre tus propios sentimientos. Sientes pena por esa persona, lo cual en realidad te mantiene en el centro emocional. La toma de perspectiva en el sentido de Batson es un ejercicio cognitivo activo que desplaza temporalmente tu propio punto de vista a favor del suyo. Es menos cómoda emocionalmente y exige más de ti, lo cual probablemente explica por qué la gente recurre con más facilidad a la compasión.

La distinción importa en la práctica porque la compasión no contrarresta de forma fiable el error de atribución. Puedes sentir genuinamente pena por alguien y seguir creyendo que sus dificultades provienen de sus propios defectos de carácter. La toma de perspectiva imaginar-otro, según los datos de Batson y Galinsky, actúa específicamente en contra de esa tendencia al centrar el razonamiento del otro en lugar de tu respuesta emocional ante su situación.

Hay una razón por la que libros como Comunicación No Violenta, de Marshall Rosenberg, dedican tanto tiempo a distinguir observaciones de evaluaciones: el objetivo no es sentir de manera más suave, sino percibir con más exactitud. La investigación lo respalda. Sentir más empatía y ver con más precisión no son lo mismo, aunque la toma de perspectiva imaginar-otro parece producir ambas cosas.

los sesgos cognitivos que distorsionan en silencio cómo interpretas a los demás

Cómo empezar hoy

Probablemente no puedas hacer esto de forma retroactiva con la persona que juzgaste mal la semana pasada. Pero sí puedes hacerlo de aquí en adelante, y la práctica es genuinamente sencilla —lo cual no significa fácil.

Paso 1: observa cómo se está formando el juicio. Ya estás generando una explicación en el momento en que ves a alguien comportarse de una forma que te sorprende o te frustra. El objetivo no es suprimirlo, sino atraparlo lo suficientemente pronto como para hacer algo al respecto. «Estoy empezando a construir una historia sobre esta persona» es el pensamiento que quieres aprender a reconocer.

Paso 2: formula explícitamente la pregunta imaginar-otro. No «¿cómo me sentiría yo en su situación?» —esa es la deriva hacia el imaginar-yo—. En cambio: dadas las circunstancias de esta persona que puedo realmente observar, ¿qué podría estar experimentando en este momento, desde su propio punto de vista? Cuanto más específico te vuelves sobre lo que es realmente visible de su situación, más útil resulta el ejercicio.

Paso 3: nombra lo que no sabes. El error de atribución fundamental es en parte un problema de exceso de confianza —ves un comportamiento y sientes que ya has visto suficiente—. Nombrar activamente lo que falta (su descanso, su semana, lo que acaba de ocurrirle antes de este momento) es una comprobación productiva de la certeza que acompañan los juicios precipitados.

Paso 4: quédate en la incertidumbre genuina. El objetivo no es llegar a una explicación benévola y afianzarla. Es permanecer genuinamente incierto sobre el carácter de una persona el tiempo suficiente para dejar espacio a una imagen más precisa. La mujer de la cafetería no necesitaba mi compasión. Necesitaba que dejara de estar seguro de quién era antes de tener ninguna evidencia real.

Si quieres desarrollar esto como una práctica constante en lugar de un ejercicio puntual, llevar un breve registro diario de los momentos en que has notado un juicio precipitado y has aplicado la pregunta imaginar-otro puede acelerar el reconocimiento de pautas. No estás construyendo tanto una habilidad como el hábito de hacer una pausa —y como cualquier hábito, el bucle de retroalimentación es lo que hace que se consolide.

Persona en una calle concurrida que se detiene y mira a alguien con curiosidad tranquila en lugar de con juicio, con luz cálida del atardecer
Persona en una calle concurrida que se detiene y mira a alguien con curiosidad tranquila en lugar de con juicio, con luz cálida del atardecer

El artículo de Batson se publicó en 1997. Casi tres décadas después, los hallazgos centrales han resistido réplicas y ampliaciones: el acto mental específico de imaginar la propia experiencia de alguien —no tu reacción hipotética a su situación— es lo que desplaza de forma medible tanto la experiencia interna de comprensión como la disposición resultante a permanecer curioso. La instrucción suena como una pequeña modificación de un consejo ya conocido. El efecto en la práctica no es pequeño.

La disciplina de permanecer en la incertidumbre

Aquí está lo incómodo que está enterrado en todo esto: ser menos crítico no es fundamentalmente una cuestión de ser más comprensivo o más generoso por naturaleza. Es una cuestión de ser mejor en permanecer genuinamente incierto sobre las personas hasta que tienes suficiente información para saber algo real.

La mayoría de nosotros sobreestimamos lo que hemos observado realmente y subestimamos el contexto que nos hemos perdido. La cafetería me costó tres semanas corregirlo parcialmente. Probablemente hay docenas de otras personas a las que he archivado mentalmente bajo una valoración de carácter fija que nunca tendré ocasión de revisar, porque la situación que habría cambiado mi opinión nunca ocurrió delante de mí.

Diseñar tu evolución significa elegir permanecer en la pregunta en lugar de en la conclusión. No porque sea más virtuoso, sino porque es más exacto. El ejercicio imaginar-otro no es una técnica para convertirte en una persona más amable. Es un movimiento cognitivo específico y documentado que mantiene tu percepción ligeramente más cerca de la realidad que la opción predeterminada.

cómo construir flexibilidad psicológica cuando tu mente se queda atrapada en una sola historia

¿Cuál es un juicio precipitado que hayas hecho recientemente del que todavía estás bastante seguro? ¿Y qué cambiaría si preguntaras genuinamente qué podría estar experimentando esa persona, en lugar de cómo te sentirías en su lugar?


Fuentes:

  • Batson, C. D., Early, S., y Salvarani, G. (1997). Perspective taking: Imagining how another feels versus imagining how you would feel. Personality and Social Psychology Bulletin, 23(7), 751–758.
  • Galinsky, A. D. y Moskowitz, G. B. (2000). Perspective-taking: Decreasing stereotype expression, stereotype accessibility, and in-group favoritism. Journal of Personality and Social Psychology, 78(4), 708–724.
  • Ross, L. (1977). The intuitive psychologist and his shortcomings: Distortions in the attribution process. Advances in Experimental Social Psychology, 10, 173–220.